Hablo de responsabilidad de los que se quedan y de los que se van y la para mà exasperante actitud conservadora de nada, que es lo que va quedando. Lo viejo ya fue y su valor está en alimentar la memoria -verdadera si está libre de melancolÃas- para evitar la ruptura propia y alocada de las tendencias con el tiempo al que objetivamente pertenecen. Porque una cosa es que no progresemos, otra que regresemos y otra que no se pueda progresar. Las tendencias y su corriente nos llevan a las ciudades. Me pregunto dónde está lo nuevo propio de los pueblos. De momento leer a Muñoz Molina es una buena idea, una voz seria con la que polemizar y crear argumentos.
Es gozoso llegar al teatro un domingo a las 11 de la mañana para concretar el encuentro que en distintos niveles se produce entre infantes, adultos y artistas, aunque yo ya niños no tengo y acudo en calidad de ser humano en (lento) proceso: quienes me conocen ya saben que voy despacio. Ver las funciones infantiles (siempre bien acompañado por mentes inmaduras o artÃsticas o, como la mÃa, ambas cosas) me llevan a cierto reposicionamiento respecto de los autores, sus obras y, sobre todo, sus motivos. Es una sensación que tiene que ver con la empatÃa hacia los niños que te acompañan y que participan de la función: no puede uno evitar ponerse en el lugar del pequeño al que se cuenta que la palabra favorita de Lope de Vega es «amor». Y piensa entonces que lo más importante que se puede decir del dramaturgo madrileño acaba de quedar dicho y que siempre merece la pena ver los montajes infantiles, porque en ellos se vuelve a la esencia.
A nadie que ponga atención en la cuestión se le puede escapar que el arte en general y el teatro en particular son un derecho de la infancia al igual que lo es para los adultos y que como nosotros los niños deben poder disfrutar de funciones más y menos ambiciosas, desde las que son simples eventos de ocio y tiempo libre hasta las que, como en el caso que nos ocupa hoy, desarrollan una labor pedagógica porque, y esto es importante, el rigor no está ni mucho menos reñido con el divertimento y los pequeños pueden irse a casa con preguntas importantes que les ayuden en su desarrollo crÃtico personal. Esta es otra razón. Pero además hay que incidir en la necesidad de seguir creando nuevos públicos, futuros públicos adultos que muy difÃcilmente alimentarán teatros si no han tenido oportunidad de acudir a ellos cuando eran pequeños.
A finales de 2020, y al rebufo de una mesa organizada por el gremio de Editores de Castilla y León de la que participaban personas que representaban diversos oficios del libro, entre ellas Noemà Sabugal como escritora y un servidor como librero, leà «Hijos del carbón», que publicaba ese mismo año Alfaguara y que está teniendo una incidencia importante, con un buen número de ejemplares vendidos y, sobre todo, con otras posibles lecturas y relecturas que caben hacerse sobre el mundo de las minas en España poniendo este libro en relación con otros libros importantes, documentales, pelÃculas, obras teatrales y exposiciones que dan cuenta de este perÃodo y espacio(s) concretos en la Historia de España, su desarrollo capital, de clase y cultural en un sentido que se sabÃa sin desarrollo posible.
Dejo aquà enlace al reportaje que sobre este libro y su exposición hicieron en otro de mis lugares favoritos, Tamtam Press, y que administra EloÃsa Otero, por cierto, otra de las personas interesantes que participaron de aquella mesa «editorial» que mencionaba al principio de esta entrada:
Hace ya algunos dÃas que me he hecho con un buen fondo de La Fábrica, que podrÃa presumir de editar algunas de las mejores colecciones de foto y pintura, además de otras artes, de este paÃs. Los iremos dando a conocer poco a poco en lo que afinamos nuestro propio fondo al respecto y compartimos de momento esta carpeta que reproduce el cuaderno de artista de Juan Muñoz, con 19 dibujos de 1992 que inspiraron su del cuento de Joseph Conrad «Una avanzadilla del progreso». Láminas de 360 gr y a cuatro tintas. Sabroso y delicado. 50 €.
Para la elaboración de esta revista, con distribución a nivel nacional e internacional, contamos con la colaboración de instituciones como British Council, Goethe Institut, Istituto Italiano di Cultura, Instituto Cervantes, Real Academia de España en Roma, Ministerio para Europa y de Asuntos Exteriores de Francia e Institut Français y, claro,
La tienda de Lope, donde la puedes conseguir por 12 €.