He estado leyendo (un poco, no hay que abusar) «A lo lejos», la bien promocionada novela de Hernán DÃaz, en la justamente reconocida editorial Impedimenta, cuyo trabajo cae en esta ocasión en cierto conformismo de trampantojo que, ya se sabe, tiene algo de engaño.
Ni rastro de compromiso alguno con la literatura y mucho menos con los lectores. No hay McCarthy que valga por aquÃ. Borges tampoco está. Ni -esto es lo preocupante- Hernán DÃaz. Le podemos esperar, eso sÃ, pero parece que le falta por llegar. Prueben a buscar ustedes, yo me ahorro juegos de palabras, sinopsis y otras gratuidades.
Veo pasar personas agitadas tras las compras que solucionen sus regalos de reyes, desde mi librerÃa observo la prisa de aquellos a los que nada interesan los libros y me digo que regalarÃa a todos «BiografÃa del silencio», de Pablo d´Ors, pero no tengo dinero.
Tengo un amigo que dice que miro poco la calle por la ventana de la librerÃa, pero a mà me gustarÃa poder ver -oculto, anónimo- desde el lado de fuera del cristal a quienes estuvieran dentro. Igualmente me gusta ver desde una esquina de la butaca -muy atrás- al público que entra y al que sale de un función teatral de mi compañÃa. En ambos casos siento que otros están participando de algo mÃo sin saberlo ellos.
Es un trabajo muy interesante y que Jesús contó con pasión a las poco más de quince personas que formamos su auditorio ese dÃa. Mi librerÃa está sita en un lugar tÃpico de costumbre castellano-acomodaticia, y bien podrÃa entrar aquà a desarrollar cierta paradoja que se produce entre la rica costumbre perdida precisamente alrededor de estas construcciones que ya no se usan en los pueblos y un arraigo exarcebado a las pocas que quedan, y que tienen que ver con la fiesta fácil y religiosa. Pero en este párrafo debe quedar constancia, sobre todo, de la apasionada exposición de Jesús a propósito de un patrimonio que quedó fuera de la mitologÃa histórica con la que fueron alimentados castillos, palacios, catedrales y otros sÃmbolos del poder, y que explica mejor que estos la vida que históricamente se ha desarrollado en los pueblos, precisamente porque su razón era principalmente utilitaria, para el concejo, para el común.
En edición lujosa de la editorial Páramo, con papel de un gramaje más que considerable, cosido y tapas fuertes entreteladas y con portada de Sierra, yo ya me hice con un ejemplar dedicado por Jesús.
TECNOPOLIS, La rendición de la cultura a la tecnologÃa
Neil Postman, ediciones El Salmón
.
.
.
La Ilustración vio como se conformaba un universo en dos culturas: Artes y Humanidades por una parte y Ciencia por la otra. Se separaron y se especializaron, se distanciaron demasiado. La Ciencia alumbró una serie de descubrimientos muy importantes y apareció una de sus grandes consecuencias…La TecnologÃa, que aplicada a todos los ámbitos de la vida social derivó en «tecnocracia»…ya no importaba el objetivo si no el proceso, el control administrativos sobre los procesos. Weber nos habló de ello mientras las Artes estaban en el polo opuesto: romanticismo y expresionismos varios.
Esta idea no ha dejado de evolucionar y vemos cómo en estos momentos el ordenador y la «cultura digital» suponen un paso más en su deificación en la vida de los humanos. «Lo que diga el ordenador»…»lo que nos de el ordenador»..muchas veces meros cálculos matemáticos sobre información sesgada e ideologizada que hemos introducido los propios humanos…nosotros tenemos «ideologÃa» «intenciones» no solo sentimientos y emociones…condicionamos, con nuestras preguntas, las respuestas de las máquinas…
Un caso que ejemplifica este hecho es la pregunta hecha al Papa sobre si rezando se puede fumar. La respuesta fue NO. Si la pregunta es si fumando se puede rezar la respuesta es SI.
Hace ya algunas semanas que Julián y Javier visitaron la librerÃa. Nos juntamos, pues, tres jotas en la sala de estar de La tienda de Lope, románticas defensoras de la edición impresa en papel, sabedoras de que nuestra batalla está ganada de antemano pero recreadoras de la tensión de estos tiempos entre lo analógico y lo precipitado, entre el fondo y los fuegos de artificio, porque son cuestiones que importan en cuanto a su proceso y lo que van a suponer más allá de si el libro va a sobrevivir, cuya respuesta es, evidentemente, que sÃ.
Y de entre las editoriales he de nombrar en este primer artÃculo a PÃRAMO, ya que es, a su vez, la editorial de mi tocayo Javier y, por otro lado, el sello que publica el libro del que hablamos: LA CASA DE ELLOS, de Carmen del RÃo Bravo. Dentro de la colección de narrativa de esta editorial cuya implicación mayor parece estar en la memoria, en la cultura como tradición y folklore con la intención de alumbrar los nuevos caminos hacia el futuro.
El grupo de teatro “La Repanocha†surge de las aulas de la primera generación del centro de educación especial “El pino obregónâ€, de Valladolid. Han pasado 15 años desde entonces y han girado por muchas ciudades de España, con más de 50 funciones con 3 montajes diferentes. En 2014 resultaron ganadores de la VI muestra de teatro juvenil Villa Serrada. Entienden el teatro como una disciplina artÃstica capaz de adaptarse a cualquier tipo de personas. Esto les permite desarrollar un trabajo en equipo muy interesante y sacar adelante proyectos comunes. La interpretación es una herramienta útil para expresarse, comunicarse y, en definitiva, crear arte con una formidable capacidad que el pasado sábado provocó la risa cómplice y desternillante de los olmedanos, en pie al terminar el espectáculo, aplaudiendo y agradeciendo la generosidad de los artistas.
Stylianos Rodarelis es profesor de la Universidad de Peloponeso y traductor al griego de teatro contemporáneo español. Desde hace algunos meses puedo seguirle por las redes, sorprenderme de su implicación en la difusión de las nuevas dramaturgias españolas e interesarme por su actividad, que es mucha y de entre las cuales destaca su festival de Teatro contemporáneo español de Atenas, del que ya se han celebrado dos ediciones y cuya tercera se espera a mediados de diciembre de este año. Su amabilidad ha hecho posible que yo tenga ahora entre manos LA DRAMATURGIA ESPAÑOLA EN LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO XXI, edición griega a cargo de IASPIS, humilde en cuanto al formato y con bastantes erratas que pueden hacer que su lectura sea incómoda. Su valor fundamental es, sin embargo, difundir el trabajo dramatúrgico de estos cuatro autores más y menos conocidos. Ya su tÃtulo dice mucho al respecto, y no puedo más que congratularme por tener acceso a ello. Al lÃo:
Las mujeres muertas de la primera escena aún conservan el trauma de haber sido asesinadas, evidentemente no pueden olvidar ni su muerte ni la estresante pelea por su supervivencia, por un auxilio que no se acierta a pedir desde la angustia y la incomprensión, desde la urgencia…
Pero yo en este artÃculo quiero hablar de las funciones de Olmedo Clásico. Es lo que más me importa. En realidad es lo que más importa a la mayorÃa. En proporción se sigue programando mejor en el CAE San Pedro, tanto las funciones de teatro inmersivo de la compañÃa LOS NÚMEROS IMAGINARIOS como la función infantil de TROPOS TEATRO DE TÃTERES estuvieron a una altura sobresaliente, especialmente la primera.
Un momento de a función en el CAE San Pedro de «Hamlet entre todos», con el público participando. (FOTO: PÃo Baruque)
Hamlet entre todos dura más de cuatro horas y sin embargo es bastante probable que el espectador que se atreva a pasar por alto este aspecto a primera vista fronterizo o que, despistado, no se haya percatado de ello, no mire el reloj en todo el tiempo de la función, de duración aproximada porque nunca pasa lo mismo o, mejor dicho (¡teatro!), lo que pasa en la representación es palpablemente diferente cada vez. El director, Carlos Tuñón, abre la posibilidad al espectador de experimentar la tragedia de Hamlet desde el pellejo de uno de los personajes principales: Ofelia, Gertrudis, Horacio, Claudio o el propio rey asesinado por este último. Esa vivencia en primera persona es una posibilidad que el equipo de LOS NÚMEROS IMAGINARIOS brinda amablemente y de la que se puede o no hacer uso porque, efectivamente, en cualquier caso uno va a disfrutar de una interpretación mayúscula a unos centÃmetros de sus narices. El equipo de la producción tiene un control total de la función, atienden a los espectadores con mimo y les permiten decidir y disfrutar lo que prefieran. Y es inevitable disfrutar siempre de una interpretación deliciosa y conmovedora en la que Alejandro Pau se rompe y recompone mil veces y hace otras tantas transiciones, canta, toca la guitarra y lucha con el convencimiento de quien está sufriendo un dolor no sólo incontenible sino, además, inexpresable… Una experiencia gozosa y que ha sido lo mejor de este festival sin ninguna duda.
Y LOS SUEÑOS SUEÑOS SON, adaptación infantil de Calderón por la compañÃa»Tropos teatro de tÃteres» (FOTO: PÃo Baruque)
Que dos de los cuatro mejores (si alguien prefiere cinco, y me parecerÃa excesivo decir seis) espectáculos del festival correspondan a las secciones no generalistas, es decir, a aquellas que más tienen como cometido complementar el programa oficial que ser ellas mismas sustanciales, deberÃa ser otro tema a reflexionar. Por seguir hablando de funciones digo que otra de las principales de este festival es que los olmedanos aprendan las claves del clásico para poder disfrutar de ello, para poder criticar, debatir, conversar, provocar y ser provocado… y sinceramente pienso que el festival lo ha conseguido. Hay ahora un número de olmedanos interesados en el teatro clásico que hablan de teatro clásico y arrojan sobre ello su propia mirada. Es un proceso de años y quizás sea este un buen momento para que las propuestas alternativas se potencien hasta convertirse poco a poco en lo oficial, por aquello de avanzar como espectadores, ahora que hace tiempo que supimos, por ejemplo, que grandes producciones, caras de la tele y buen teatro no son lo mismo, aunque a veces coincidan: el propio festival nos ha enseñado esto a los del pueblo.
«Commedia», de la compañÃa CONTRAPRODUCIÓNS, a partir de un texto de Goldoni. (FOTO: PÃo Baruque)
Otra de las funciones más notables de la corrala y de todo el festival fue la Comedia Aquilana, de Nao d´Amores en coproducción con la CNTC. Ana Zamora y su equipo volvieron a poner sobre las tablas un texto prebarroco, esta vez de Torres Naharro, para delicia del público presente: un caramelo de una hora en la que la música, la danza y la expresión acompañan a la palabra teatral, que no sólo cobra vida sino que brilla en esta obra romántica e ilumina un texto que se desarrolla, colorido y vivaracho, a fuerza de maravillosos desequilibrios entre lo inocente y lo pÃcaro. Tengo que verla otra vez.
Nos hablan de economÃa, de búsqueda de oportunidades, de búsqueda de afectos, de anonimato, de personas, del clima…de vida. Y fundamentalmente nos hablan de poder. Diseña las ciudades el poder: económico, religioso, polÃtico, patriarcal, popular…
Leà hace unos años el libro “La ciudad de los niñosâ€â€¦ellos como mejores diseñadores de ciudades que permitan el trabajo y el juego, el ocio. Asà eran las ciudades de Europa, de Florencia a Londres durante siglos. Apareció el coche y las ciudades se diseñaron extensas, consumidoras de tiempo y recursos. Una ciudad al servicio de la economÃa, el trabajo…el tiempo de ocio devino tiempo de traslados…a la escuela, al trabajo, a la cita amorosa…
Y ahà seguimos, entre muchas aguas en función del grado de desarrollo democrático y económico de nuestras sociedades. En USA el poder sigue siendo el petro-dólar, lo mismo que en las ricas “monarquÃas bananeras†de oriente medio, en Asia el poder es de las satrapÃas religiosas o buro-comunistas y en Europa estamos despertando de la siesta producida por los efluvios gaseosos de los combustibles fósiles: petróleo.
Con todos estos códigos hemos de hablar desde las ciudades, este es su lenguaje y es lo que nos propone su autor… entiendo que nos lleva a una ciudad “polÃglota†que habla en muchos idiomas.
Hace unos dÃas le dije a mi “socia†Teresa Antoraz: gestión cultural = urbanismo. La encantó. Pues eso.