
A Muñoz Molina, 2023. Seix Barral, 2023. 238 páginas. Pvp: 19,90 €.


con los que cultivamos nuestra mirada en Olmedo.
Este verano he releÃdo «El llano en llamas» en esta edición anterior a la celebración del centenario Rulfo (y sobre esto último también ha llovido ya) porque es la edición que tenÃa a mano en casa y en la librerÃa no tenÃa ninguna. Esto último será solucionado en breve. El caso es que surgió de repente la necesidad de leerlo tras una noche de jugosa conversación con Jaime Santos, inconclusa y seguramente inacabable, tras su paso con La Chana teatro por Olmedo para participar de la primera edición de «El Clasiquillo», del que dejo el enlace por si a alguien interesa ya que yo poco debo decir.

No es del todo cierto que la prosa de Juan Rulfo sea un ejercicio de sÃntesis ni que su estilo sea minimalista o carezca de ornamentos. La prosa de Rulfo (pero yo no estoy diciendo nada nuevo, ya todo el mundo lo ha dicho todo sobre Rulfo) es voz de los campesinos que protagonizan su obra, es voz natural que expresa sus quejas y razones, de una oralidad propia del territorio seco y yermo donde acontecen sus penurias, y es voz que sin embargo no escatima en recursos estilÃsticos por medio de los cuales estos personajes hablan mejor de lo que jamás lo hicieran los mexicanos de por allÃ. Y, sin embargo, nada de lo que dicen podrÃa no ser hablado… no sé si me explico: quiero decir que cuando Jaime Santos me estuvo diciendo de memoria pasajes de algunos de estos cuentos con acento mexicano -verdadero acento mexicano- quedaba claro que también Rulfo pensaba en ser dicho cuando escribÃa. Nada artificioso hay en el hablar inventado de sus personajes, que no son novelistas ni poetas ni pueden serlo, pero su contar se eleva hasta una de las cotas más altas de la literatura universal. Esta es la cosa.
Volver a estas páginas que a mà me parecen más tristes que violentas -porque su violencia es aceptada como necesaria- me ha llevado a reflexionar también sobre una cuestión que me preocupa (tengo mis razones) mucho desde hace tiempo, y que tiene que ver con el tratamiento de la conciencia de los personajes que se da en la literatura, sobre todo en la prosa (en poesÃa la conciencia quizás no deba pasar de punto de partida, pero no sé). Hay desde luego en Rulfo una intención clara de que su narrativa esté ligada Ãntimamente a la conciencia de sus personajes y esto cabrÃa ligarse con preguntas -¿pasaremos de ahà alguna vez?- a propósito del conocimiento, de nuestra visión y relatos del mundo que acontecen y que seguramente sólo puedan hacerse desde una red de intersubjetividades que escapan a la -tantas veces pretenciosa pero incluso impostora- crónica.
El próximo jueves 21 de septiembre La Chana teatro estrena en el CAEM de Salamanca «Natalia», una obra con la que regresa a la manipulación de tÃteres construidos, y que ocuparán un espacio creado también desde la danza. Nos contarán a Rulfo, ya que el montaje parte de su relato «Talpa», uno de los que componen «El Llano en llamas», y yo estaré allÃ, bien acompañado como otras veces, el dÃa siguiente a su estreno, en una nueva función que también acogerá el CAEM a las 21 h del viernes 22 de septiembre.
Me acordé de Knausgard creo que porque es verano. También porque estas semanas se ha publicado su nueva novela, «La estrella de la mañana», y porque necesitaba desquitarme de una novela de autoficción que ni siquiera habÃa logrado acabar justo antes de empezar esta tercera parte de la serie autobiográfica de libros «Mi lucha», famosa en el mundo entero .

K O Kanusgard, 2009. Anagrama, 2015 (Trad Kirsti Baggetum y Asunción Lorenzo). 498 pág. Pvp: 14,90 €

Digamos que la lectura de «La isla de la infancia», al igual que el de las dos partes anteriores, me ha resultado bastante sabrosa y no he podido con ella evitar excitar mi propia imaginación infantil, mis recuerdos más y menos traumáticos (que no dramáticos: la vida va de coña, cada vez lo tengo más claro) y la constatación de que uno puede tener que ver básicamente lo mismo con un noruego que con una mexicana cuando se cuenta lo importante en vez de lo meramente circunstancial. ¿Que qué es lo importante? Ay, querida, lo importante es lo de cada dÃa. A lo extraordinario yo lo llamo guarnición.

RELATOS PARA NO TENER QUE LEER, 4. Sobre la condición de gente de familia cuando menos acomodada de la mayorÃa de artistas de este planeta cuya obra (y milagros) ha trascendido se podrÃa e incluso puede que se debiera hablar , y es seguro que hay quien lo hace. Nosotros no porque nos conformamos o, en realidad, nos da igual dicha condición aunque no podamos evitar tenerla presente. Que nos damos cuenta, vaya, sobre todo cuando el autor o autora no sabe en realidad dirigirse a una mayorÃa potencial de lectores que inexplicablemente descarta.

Guadalupe Nettel, 2011. Anagrama, 2011. 198 páginas. Pvp: 17, 90 €
Cuando la realidad biográfica se mezcla o se recrea con ficción esta cuestión cobra importancia. Personalmente me apasionan las vidas de gente bien y celebro que algunas de ellas tengan el impulso artÃstico de expresarse o recrearse como obra. «El cuerpo en que nacû tiene ingredientes de sobra para procurar un relato jugoso, empezando por el defecto en el ojo que condiciona el desarrollo desde niña de la propia Guadalupe Nettel y siguiendo por la condición liberal (en el sentido más humanista y pijo) de sus padres, que practican la libertad sexual, conviven en comunas hippies y, en definitiva, buscan alternativas a una vida normal que tienen amortizada y superada. Sin embargo no acierta Guadalupe Nettel a crear un relato con la mÃnima pulsión narrativa y por todo pasa de manera superficial y sosa, como si el lector de pueblo que tiene una librerÃa aún no sabe muy bien por qué (pero ha de ser porque le gustan los libros o porque quiere que se note que le gustan los libros) supiera de qué puñetas le está hablando. Una pena, y un rollo, vaya, una decepción que sin embargo me ha abierto el apetito y me ha llevado a leer la tercera parte de la obra autobiográfica de Knausgard (la que habla de su infancia),quien seguramente no tiene mucho más que contar (o puede que menos) y cuenta, sin embargo, mucho más.

No sé la razón por la que me he encontrado con este libro entre algunas de las novedades que han llegado a la librerÃa este verano, o puede que lo haya pedido sin saber muy bien por qué, quizás alguna reseña en el Babelia o El cultural… el caso es que leà la novela como si se tratara de una novedad y descubro antes de publicar esta entrada que, en realidad, se trata de una obra de 2011, y que la mexicana tiene una trayectoria bastante reconocida. Asà pues puede que lea algo más de ella en otro momento. Ahora mismo no me resulta apetecible.


Javier MarÃas, 2004. Debolsillo, 2012. 358 pág (prólogo y epÃlogo incluidos). Pvp: 9,95 €

He tenido esta vez la impresión, también después de leer el verano pasado «Tomás Nevinson», de que en realidad ante la literatura de Javier MarÃas, y a pesar de lo que dijera (yo) en la publicación que reseñaba la primera parte de «Tu rostro mañana» (¿ven cómo subordino? tampoco es para tanto) que su obra es, sobre todo, de evasión, puramente ociosa: divertida, vaya, casi todo el tiempo. Y las profundidades que se le pretenden (o imagino que se le pretenderán en el prólogo y el epÃlogo de esta edición, que ni he leÃdo ni pienso leer) ya están muchas veces exploradas y tienen, por tanto, luz suficiente.
Sin embargo, a diferencia de otros autores, el entretenimiento, la diversión, el buen rato como lectores lo disfrutamos gracias a un ejercicio de estilo donde reside la mayor parte de la imaginación de MarÃas. Seguramente temas como la conciencia, el pensamiento (subjetivo como las vidas inetiquetables, estrictamente individuales, azarosas, atractivas), los miedos y las otras pasiones humanas derivan de su trabajo con el lenguaje y es ahà donde toma mayores riesgos (no es difÃcil encontrarse con incongruencias gramaticales que requieren de un lector generoso y bien dispuesto) y, por tanto, donde MarÃas hace una puesta artÃstica, que trasciende toda fórmula.
Notablemente peor que la primera parte porque se movÃa mejor en la expectativa y la reflexión, sobre todo en la duda (aquà resulta mucha veces gozoso) que en la acción y el diálogo, boicoteado por él mismo la primera, y cándido e increÃble el segundo, prosigue la historia de Deza, una historia oscura en la que la suspicacia y la desconfianza subyacen bajo las dotes adivinatorias de un personaje que algo tiene de clásico, a las órdenes de Tupra y su grupo de espionaje británico. Lo personal y lo profesional, ya saben (me dices), son a menudo la misma cosa.


Angélica Liddell, 2022. Ed La Uña Rota, 2022. 528 páginas. Pvp: 29 €.
PoesÃa, memorias, confesiones… estilo y género en Angélica Liddell son difusos, tanto como inconmensurable su dolor. Ella es, sin duda, uno de los autores de La tienda de Lope. Cualquiera que de una vuelta por nuestra librerÃa puede encontrarse con un rincón dedicado a ella. De momento hay otros tres autores que tienen su propio rincón: Juan Mayorga, Reyes Mate y Agota Kristoff. Son nuestros autores, pero habrá más.


Navona editorial, 2019. Osip Mandelstam, 1928. Trad VÃctor Andresco. 156 páginas. Pvp 24 €.
El ayer no ha nacido aún. La poesÃa (clásica) aún no ha sido, se percibe como algo debe ser y de ninguna manera como algo que ya ha sido. Ando leyendo a Olvido GarcÃa Valdés también estos dÃas…
Curiosamente, unos dÃas después de publicar esta entrada leo un artÃculo de Antonio Muñoz Molina en EL PAÃS titulado «Peligro mortal de la poesÃa», al parecer escrito tras la lectura de una biografÃa del poeta ruso. En el destaca su caÃda en desgracia a partir de un poema contra Stalin que, en realidad, nunca llegó a escribir pero que de alguna manera debió trascender, seguramente porque Mandelstam «escribÃa» en voz alta y hubo quien supo y quien supo contó… en fin… Otra clave del artÃculo es, desde luego, la recomendación de lectura de las memorias de quien fuera su esposa, Nadeshzda Mandelstam, «Contra la desesperanza».
Frente a la pretensión de apertura helenÃstica del poeta (y utilizo esta expresión porque Mandelstam lo hace también para expresar el origen de la lengua, la literatura y, en fin, el pensamiento ruso) vuelve en estos tiempos la barbarie totalitaria (lleva ya unos años reinstalada en Rusia, ¿no?) y este paÃs que bien podrÃa ser puente cultural entre Occidente y Oriente oculta, como en los tiempos de Stalin, la obra de Osip Mandelstam.



Rodrigo Garrido Paniagua, 2023. Editorial Difácil, 2023. 166 páginas. Pvp: 17 €

He pensado en algunas cosas mientras leÃa estos relatos del -hasta donde sé- poeta (tres obras en Difácil) Rodrigo Garrido Paniagua. Una es un cuento de Julio Cortázar que sucede (creo recordar) en el metro parisino, que alberga algunos habitantes, es decir, personas que se las apañan para nunca salir de ese submundo de túneles aunque el resto de parisinos (tampoco los propios trabajadores y gestores del metro), lo sabe. También he pensado que este libro de relatos en los que el mundo parece que se acaba (está anunciado, lector) bien podrÃa ser una novela coral, y me he decidido a especular con que sea la distancia que la voz narrativa toma respecto a los hechos concretos e individuales lo que da el carácter de cuento o relato a los textos de este libro. También puede ser que haya un tono para cuentos, un tono apropiado para escribirlos y leerlos. O quizás sea más bien para fábulas. Pero hay fábulas que bien pueden ser novelas. Me preocupa el despiste de algún personaje que parece caer en la cuenta de no conocerse, y que con los ojos cerrados podrÃa perderse o caer. Es fácil preocuparse por los otros cuando uno se reconoce en ellos.
El conjunto de relatos habla mucho de conjuntos, conjuntos de vidas, masas que se comportan como masas y en las que los individuos más parecen representantes de las mismas: también a eso me referÃa cuando hablaba de la distancia de la voz narrativa. No obstante tenemos muchas situaciones originales, más bien histriónicas, a veces divertidas y casi siempre patéticas que cabrÃa decir individuales, personales. Raspa un poco la necesidad humana por hacer cosas especiales en situaciones lÃmite, las más extrema de las cuales puede ser el acontecer de la última noche sobre la tierra. Es absurdo y me da grima, me viene también el puntito misantrópico. Las consecuencias y dilemas morales que esta situación puede crear en una familia, en un cÃrculo de amigos, en cualquier situación de relación humana, es algo por explorar y que podrÃa ser jugoso. No hay mucho drama -nada de tragedia- en estas historias de humor escritas con buen pulso narrativo y con las que me he divertido. A ver si viene Rodrigo a la librerÃa uno de estos dÃas y nos cuenta más.
