Teatro para quién

Incansables mis amigos de la Asociación de Directores de Escena siguen enviando ejemplares a mi librería, casi todos interesante y algunos de ellos como este volumen que recoge trabajos Romain Rolland y de Jean-Richard Bloch- con un irresistible olor que me ha llevado a sin apenas haberlo sujetado entre las manos a hincarlo el diente: hace ya unos días y aún tengo hambre desde entonces. Estos autores franceses que propusieron un teatro social y de compromiso vivieron la Gran Guerra, coetáneos de otros grandes como Meyerhold, Stanislawski, Piscator… nos ofrecen,nos proponen una misión del teatro que aún en el siglo XXI se nos antoja inacabado y, vaya, digamos lo que de verdad pensamos: inacabable. Transcribo índice y el comienzo de la introducción que hace Rosa de Diego a los autores.

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ÍNDICE.

INTRODUCCIÓN,

por Rosa de Diego.

 

EL TEATRO DEL PUEBLO,

de Romain Rolland.

Prefacios.

Introducción. El pueblo y el teatro.

Primera parte. El teatro del pasado.

Molière.

La tragedia clásica.

El drama romántico.

El teatro burgués.

El repertorio extranjero. Las tragedias griegas.

Shakespeare – Shiller – Wagner. No existe en el pasado más que un repertorio de lecturas populares y no de teatro popular. Las lecturas no son suficientes, el teatro es necesario.

La obra de los Treinta años de Teatro y las galas populares.

 

Segunda parte. El nuevo teatro.

Los precursores del teatro del pueblo: Jean-Jacques Rousseau, Diderot, La Revolución francesa, Michelet.

Los primeros intentos del Teatro del Pueblo.

El nuevo teatro. Condiciones materiales y morales.

Algunos géneros de teatro popular. El melodrama.

La epopeya histórica.

Otros géneros del pueblo: Drama social – Drama rústico – Leyenda y cuento – Circo.

 

Tercera parte. Más allá del teatro.

Las fiestas del pueblo. Conclusión.

 

 

 

UN TEATRO COMPROMETIDO,

de Jean-Richard Bloch.

El teatro del pueblo, crítica de una utopía.

Destino del teatro.

 

Índice.

Publicaciones de la ADE.

 

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El teatro, la sociedad.

«El arte puede y debe intervenir en la Historia»

(Théatre Populaire, nº 11, enero-febrero, 1955)

Jean Vilar considera que si fuera necesario asignar un lugar al teatro y darle un rango en la reconstrucción humana, habría que otorgarle el primero; no hay gesto humano más antiguo, permanente y esencial, más seguro de prolongarse y de ser continuamente repetido. El teatro puede ser punzante, lacónico, escéptico, profético, cómico, trágigo, pero, en cualquiera de los casos, sólo permanece vigente si comprende y aborda las realidades y las necesidades de su época.

Si nos preguntáramos para qué sirve el teatro, podríamos plantear muchas respuestas posibles. El teatro es, junto con las otras artes, un enorme registro, una exploración, sobre el hombre y la vida, un espacio en el que la experiencia humana puede resguardarse y transmitirse. El teatro ha sido siempre un medio de expresión artística insertado de forma más o menos evidente en la sociedad en la que se produce y representa. No existe teatro sin un colectivo que promueva un espectáculo (autor, director, actores, etc.) y sin una comunidad que contemple aquél espectáculo (público). El teatro podría ser una forma de divertimento, comparable entonces al circo o a la televisión. Indiscutiblemente, el origen griego del término teatro, theatron, revela una propiedad fundamental de este arte: es el lugar desde el cual el espectador mira una acción representada en otro espacio. El teatro es , en efecto, un punto de vista sobre un acontecimiento. Y en este sentido, el teatro, por su propia naturaleza, mantiene relaciones estrechas y profundas con la sociedad en la que se representa. Por ello, muchos dramaturgos a lo largo de la historia han tenido objetivos más ambiciosos: el teato es un vehículo para abordar cuestiones morales, existenciales, filosóficas del hombre y de la propia sociedad. De este modo el espectáculo teatral, a través de su fiesta comunitaria, de ese intercambio apasionante entre autor, actor y público, plantea muchos problemas esenciales y tambiñen universales y constituye una constetación de los valores establecidos. El teatro es un espejo que refleja nuestra existencia y, por lo tanto, hace reflexionar al espectador, le enseña, le consuela, le distrae. El teatro, más que nada, más que nunca, ha de estar conectado con la sociedad en la que surge. Quien dice sociedad, dice también política. Indiscutiblemente, en este planteamiento de interrogantes al público desde el escenario, desde la estimulación intelectual y moral, desde el compromiso ideológico, hay también implícita una función didáctica. Ante los problemas de nuestro mundo actual, ante ciertas expresiones violentas y de restricción de libertad, ante catástrofes y situaciones de pobreza y dolor, ante el sufrimiento y la muerte, los creadores artísticos en general, y teatrales en particular, es decir, quienes reflexionan sobre la vida y el ser, se preguntan sistemáticamente «qué se puede hacer» e intentan sensibilizar al público, agitarle.

 

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Rosa de Diego, 2016. ADE, 2016. 290 páginas. Pvp, 15 €.

También disponible en aula de teatro La Guardería.

C/ Sinagoga s/n. Valladolid.

 

Cuanto más grande menos se ve…

Esta es una de esas reseñas que no son. Es el objetivo principal de este blog: no escribir reseñas. Por eso en mis entradas hay mucho copia y pega: me digo que bastante tengo con seleccionar los títulos que llegan cada semana a la librería, que bastante tengo con discrimar lo que merece la pena de la morralla. Pero desde que empecé a escribir en mi primer blog sobre libros, en 2008, siento la necesidad de opinar sobre aquello que leo. Lo hago también en esta ocasión y en la menor medida posible.

LLEGA LA NOCHE es una obra dramática que merece la pena. Se lee muy rápido porque es corta y porque es intensa, muy intensa. Estructura circular, no sé si decir de círculos concéntricos, la acción se despliega, se repliega y, en definitiva, se desarrolla hacia el precipicio de la oscuridad, denso, profundo y, sin embargo, mesurable: ahí está lo malo. Hay cosas que se preferiría no medir, no saber. La noche engulle a los cinco personajes de esta obra en la que no hay una cotidianeidad posible.

La oscuridad de la casa en la que ocurren los hechos la pretenden alumbrar los personajes de su familia con mentiras, con un malentendido fruto del dolor, de una cobardía que cualquiera puede entender. Pero nadie puede salvarse por eso. Las cosas no dejan de pasar porque no se cuenten y, es más, seamos rigurosos, las cosas no pueden quedar sin contarse: todo saldrá a a luz y puede que de la peor manera. Sí se salva el lector, sí el espectador que debería asistir intrigado (habrá una dirección, unas interpretaciones…) a un relato complejo a varias voces que a veces es diálogo y a veces no, que es presente y futuro y pasado, un relato cargado de miedos, poético, vertiginoso…

Miguel Ángel Ortiz lo introduce así: «Andamos haciendo círculos los unos tras los otros, en el tiempo de la tierra podrida por la lluvia y la casa derrumbada. Plantamos cipreses, uno por cada uno de nosotros. Es entonces, mientras se escribe, cuando nos llega la noche. Cuando nos llega como nos llegan el agua y la lluvia, o como nos llegan las luces deslumbrantes. Y con la lluvia que vuelve, con las ropas empapadas goteando cristales, olvidamos al padre o a la madre, olvidamos al hijo o al hermano, olvidamos al hombre y a la mujer, nos olvidamos de nosotros mismos, mientras se escribe, sin disculparnos por ello. Ahí están el veneno de la verdad y la lluvia que vuelve, la noche que llega, el envoltorio de la luz y el silencio. Ahí está, en el interior y en el exterior de la casa, las manos cruzadas sobre el abdomen, las semillas compradas, la tierra de nuevo en las uñas. Es ya, al fin, el momento de descolgar el telégfono o de abrir el sobre que alberga la carta.

Miguel Ángel Mañas sabe quién habita la casa. Sabe de las rosas y de los pensamientos del jardín. Sabe de la verdad del agua y de la verdad de la noche. Y del camino dibujado junto al río por las estrellas también sabe. Por eso respira hondo buscando la calma. Y cierra los ojos y escribe todos los días sobre nosotros. Todos los días. Para que la luz nos envuelva, a nosotros, mientras él escribe y nos escribe. Vigilad, pues, os digo, vuestras conductas.»

Me ha resultado inevitable imaginar la puesta en escena de esta dramaturgia que, necesariamente, hay que levantar a pulso. Y con ritmo, un ritmo que por momentos debería ser desenfrenado, muy exigente para los cinco intérpretes (cinco personajes) que son ellos y su propio coro… que deben componer una sucesión de imágenes que completen un cuadro que nadie querría mirar por no verse retratado… en fin… difícil describir esta historia de una huida imposible, que tiene mucho de juego fatídico en el que todo es lo que se intuye y nada lo que parece… un libro sobrecogedor… que animo a leer de un sólo sorbo, claro, y a seguir por las tablas si es que hay quien se atreve a montarlo.

Copio a Ediciones Irreverentes unas breves notas biográficas sobre nuestro autor, al que no conozco más allá del facebook pero al que espero encontrarme más pronto que tarde. Altarcito, precio y etcéteras más abajo.

Miguel Ángel Mañas. Zaragoza, 1969. Licenciado en Dirección de escena y dramaturgia por la Escuela Superior de rte Dramático de Castilla y León, y Máster en Artes Escénicas por la Universidad de Murcia. Actor y director, además de dramaturgo y guionista.

Ha publicado los textos LAMENTUM y LÁGRIMAS DE ARENA (Anagnórisis), LAS NOCHES DE LAS ALMAS ABIERTAS (Lastura), LAMENTUN y TEARS OF SANS (Anagnórisis), FLOCK (Draft inn), IN-VERSO (Pasiones imposibles), TU PALABRA HÁGASE EN MÍ (Lastura) y PARAÍSOS (El tamaño no importa IV, AAT).

Es autor del guión del largometraje EL SILENCIO, y de los cortometrajes EL HIJO DEL MAR, y EL NIÑO DE LAS MANOS ATADAS. El primero de ellos, nominado a mejor guión original en el Mumbai International Sort Film Festival.

Como docente ha impartido clases de dramaturgia en la Universidad Central de Quito (Ecuador) y en la Escuela de Teatro de Zaragoza.

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Miguel Ángel Mañas, 2016. Ediciones invasoras, 2016.

44 páginas. Pvp 8 €.

También disponible en Aula de teatro La Guardería. C/ Sinagoga s/n. Valladolid.

Teloncillo: Historia viva del teatro.

Claro. Uno trata de hacer justicia siempre a aquellos libros cuya lectura le aportan una vivencia y una posición en el mundo, libros que le ayudan a uno a situarse. Este verano de 2016 pude, por fin, leer el primero de los dos tomos que componen esta magnífica edición conmemorativa de los cuarenta años de actividad de la compañía Teloncillo, una compañía que nació en 1968, es decir, hace casi cincuenta años. Ataco ahora el segundo tomo, que repasa la nueva época de la compañía decana del teatro contemporáneo de Valladolid. Y que ahí sigue: en forma y vestida de colores.

Es tan corta mi experiencia entre «escénicos» que tan sólo (des)conozco a la mayoría de quienes se convierten en buenos amigos desde hace unos pocos meses y aún enarbolo mi bandera de principiante. La llevo con orgullo y, sinceramente, espero que me dure mucho tiempo: no puedo resistirme al placer de ser el nuevo. No obstante uno no es inmaculado y hay cosas que se saben sin querer. Que Teloncillo es una de las compañías con más peso de Valladolid se tiene claro con sólo asomar la nariz a la ciudad. Lo haces y te das cuenta de que sigue siendo una de las que alumbran el camino y de que en ella está el origen de todo el teatro moderno de Valladolid.No hay mucho riesgo en decir que las veteranas Corsario, Rayuela o Azar mantienen una relación de necesidad con aquello que fue -y sigue siendo- Teloncillo, y que aún otras que van ahora abriéndose camino -hablo, por ejemplo, de mi querida Pie Izquierdo– avanzan al rebufo de una trayectoria ejemplar.

A mi amigo R. le gusta decir de Teloncillo que es el gran paraguas teatral que fue dando cobijo a muchísimas personas con inquietudes artísticas, no sólo teatrales, y supuso a finales de los sesenta y durante los setenta el caldo de cultivo de una movida pucelana que aún da frutos a día de hoy. He leído el primero de los tomos, el que escribe Miguel Ángel Pérez, Maguil, uno de los históricos teatreros de la compañía y de la ciudad, con ensimismamiento. Cómo no cuando el lector debe percatarse de que por ahí pasaron Andrés Trapiello, Juan Antonio Quintana, Eduardo Usillos, Ana Morgades, Jorge León, Julio López Medina, Javier Mártínez, Fernando Herrero, Carlos Toquero, Javier Semprún, el propio Miguel Ángel Pérez, Eduardo Gijón, Fernando Urdiales, Toñi Cano, Javier Rodríguez, Manuel Sierra, Manuel Pérez, Jesús Martín, Pepe Guerrero, Julián Salvador, Luis Navarro Sales, Esperanza Herranz, Vicente de la Fuente, Montse Arribas, Jesús Pérez Pérez, Juan José Mato, Jesús Martín Basas, José Álvarez, Luis Miguel Marigómez, Fernando Santander, Tomás Salvador, nuestro Ángel Sánchez de hoy… entre otros…

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Es un libro lleno de rincones curiosos, fotos sin desperdicio, documentación, balances, peligros… debió de ser una gran aventura y así nos lo hace llegar la escritura entusiasta de Maguil, las noticias de la censura que no dejaba actuar (me he encontrado con mi admirado Haro Tecglen, gobernador, censor de uno de los montajes del grupo), de la policía que paraba actuaciones… una apuesta a todo o nada… y un aprendizaje sobre la marcha que hoy es legado de incalculable valor.

El retablo del flautista, 1973, es el primer montaje de la compañía de teatro Teloncillo. En este ya están algunos de los principios básicos que componen su personalidad:colectivismo, compromiso social, riesgo… música en directo, una estética cuidada (Manuel Sierra forma parte del grupo desde el principio). Alejados de posiciones complacientes el itinerario de  esta compañía que tarda en constituirse porque hace de su construcción una primera etapa, un prólogo que tiene mucho de político. Ensalada de bandidos (montaje infantil de 1976), Misterio Bufo (1977), América no existe y otros cuentos chinos, Juan Bobo (1981), La ganchitud (1981) y La playa (1987). La dificultad de estrenar este último espectáculo debió de sumarse a otras dificultades que la compañía arrastraba y ese año se disolvió y con ello el final del primer libro, que termina con una sabrosa propina: las últimas páginas son fotos de balances y otras anotaciones que el autor pone a disposición de quien lee. Evidentemente, la historia no termina ahí:

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En 1996 Ana Gallego y Ángel Sánchez, provenientes de La Quimera, deciden poner en marcha un proyecto artístico de infancia y juventud. Quieren recuperar, para ello, la compañía Teloncillo, y Antonia Cano y Miguel Ángel Pérez, Maguil facilitarán la conversión de lo que en ese momento era una asociación cultural en la nueva época de esta compañía histórica, tras lo que finalmente fue un paréntesis de nueve años. Así lo cuenta Isaac Macho en el segundo tomo de este libro de memoria y arte pucelanos. Eduardo Zamanillo (PTV CLOWN) y Pilar López (TEATRO PARAÍSO) están al comienzo de la nueva andadura de Teloncillo como bastón o guía.

Muy destacable para mí de esta lectura es la visión con perspectiva de un proyecto con sentido artístico: la escenografía y los objetos, inspirados en aquel inicio colectivo, de la mano de Sierra, la cartelería, el vestuario, los cuadernos didácticos… dotan a la compañía de una unidad que hacen de ella marca indiscutible de empresa -en el sentido amplio del término-, con los  objetivos claros y con una base sólida. Una base que en este segundo tomo nos desvela Isaac Macho conforme a colaboraciones y estudios escogidos con cuidado, los proyectos bien asesorados… Hay en esta compañía una síntesis entre el bagaje basado en los principios básicos de compromiso con lo social y el objetivo más concreto del compromiso con la infancia. Y, de manera transversal, la interpretación y la música, que atraviesan toda la historia de Teloncillo.

Bucear en este libro es dejarse llevar por una corriente que te arrastra desde lo pasional por nuevos cauces, sofisticados, de poéticas infantiles: quiero decir que se percibe un empuje poderoso que permite, sin embargo, recrearse en la visión de los detalles. Yo que, al contrario que la mayoría de los de por aquí, soy joven, hablé por primera vez con Ángel Sánchez hace poco más de un año y esto era justamente lo que más me destacaba de su trabajo: la libertad poética con la que Ana Gallego y él desarrollaban sus proyectos escénicos, coloridos y abstractos, musicales y preciosistas.

La propina de este segundo libro es una entrevista a Ana y a Ángel en la que hablan de todo, de las cosas que no tienen por qué ser teatro pero que no pueden dejar de serlo en boca de dos grandes teatreros. Punto y final de una lectura con muchos hilos que  para mí ha sido aprendizaje e ilusión por mi trabajo. Un libro que incluso yo, que no soy dado a grandes vehemencias, insto a que cada teatrero de la ciudad lea y, por supuesto, compre: dispondrá así en su librería, por mínima que esta sea, de buena parte de la Historia Moderna del Teatro en Valladolid. Fundamental.

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Miguel Ángel Pérez, 2016 e Isaac Macho, 2016.

Edita Teloncillo. 2 tomos: 1ª etapa (1968-1987) y 2ª etaa (1996-2016)

Pvp: 25 €

 

 

 

 

Jiménez Lozano en la cantina.

Muy a cuento todo. Hace ya más de un mes que los amigos de la cantina y el propio cantinero hicimos la selección de lecturas de la nueva temporada de LUCES DE CANTINA, en la que vamos a leer, en sentido inverso, a Carlos Castilla del Pino, Eduardo Galeano, Aldous Huxley, Raquel Lanseros, Ramiro Calle, Vicente R. Manchado y José Jiménez Lozano (Langa, 1930, Premio Cervantes 2002). Hemos empezado la actividad este lunes día 7, pero no ha podido ser en la cantina CASA CHICHÍ, que es donde se desarrolla habitualmente, y esperamos que Paqui, nuestra amiga cantinera, se recupere pronto para que, de verdad, podamos sentirnos como en casa en cuanto volvamos a nuestro refugio de los lunes: el invierno estepario amenaza y se despacha ya con las primeras bofetadas.

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Así que hemos inaugurado en la librería, que tiene unos asientos que todo culo envidia y donde no nos dan de beber (ni agua), pero donde procuro acoger a mis amigos con cariño. José Ramón apostó por EL GRANO DE MAÍZ ROJO (Premio Nacional de La Crítica, 1989) y por eso fue el encargado de hablarnos de la vinculación -no explícita- de esta obra con el impulso que el propio autor dio al origen de LA EDADES DEL HOMBRE, allá por finales de los ochenta. De alguna manera esta obra podría entenderse como el contrapunto profano de esas muestras humanistas y religiosas que llevan años tratando de explicarnos un poco mejor.

Leimos dos relatos. Entre varios el que da título al libro, pues es bastante largo y, por cierto, buena parte de esta dura historia danesa de desencuentros,  se desarrolla en una cantina. Leímos, además, EL MANIQUÍ, un cuento que protagoniza por un cristo conocido como el del tío Polica, que debió ser su humilde constructor, y que parece estar basado en una historia olmedana -el apodo es bien conocido en nuestra villa-. Supone una rica provocación de reflexiones a propósito de lo religioso, lo sentimental, lo pragmático y lo artístico o, en resumidas cuentas, acerca del valor de los objetos. Ricas reflexiones y rica prosa: disfrutando de estas historias crueles y entrañables de nuestra querida y dura Castilla…

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José Jiménez Lozano, 1988. Anthropos, 1989.180 páginas. 12 €.

También disponible en el aula de teatro LA GUARDERÍA. Valladolid.

 

Transducción en la danza.

Hace meses que llegan a mi librería publicaciones de la Asociación de Directores de Escena. Recibo estos paquetes con ilusión infantil. Lo agradezco mucho porque enriquecen mi biblioteca escénica me dan a descubrir autores. Esta semana pasada he recibido LIBERTÉ 1956, de Géza Szocs, y SARAJEVO y FIGURAE VENERIS HISTORIAE, de Goran Stefanovski. También este libro de Inés Hellín Rubio, en su serie Teoría y práctica del Teatro.

Inés Hellín Rubio es doctora en Artes Escénicas, Licenciada en Derecho, teatróloga perteneciente a la asociación de directoras de España y bailarina solistadel Ballet Español de Murcia, Cía. Carmen y Matilde Rubio. Da clase en los Grados de Artes Visuales y Danza de la Universidad Rey Juan Carlos en el Instituto Universitario de Danza «Alicia Alonso». Su trayectoria profesional la ha llevado a bailar en festivales y teatros internacionales entre los que destacan el teatro de La Maestranza de Sevilla o el Oriental Art Center de Shangai. Ha bailado bajo la dirección coreográfica de José Antonio, Javier Latorre, Matilde Rubio, Carlos Rodríguez y Antonio Najarro, interpretando piezas de dichos creadores. Actualmente compagina su actividad docente con su  actividad artística como bailarina.

Transcribo un breve párrafo perteneciente a su capítulo de REFLEXIONES y el ÍNDICE de este LA DANZA ESPAÑOLA Y LA NARRATIVA ESCÉNICA:

«Se abren pues, dos líneas de investigación especialmente innovadoras y concretas dentro del campo de la Danza Española y las Artes Escénicas. Por un lado, la que analiza los ballets y coreografías de Danza Española narrativos, en base a la novedosa metodología expuesta en este trabajo de investigación. En ella abordamos el proceso de transducción literaria como aspecto vinculante no sólo a la traducción del texto, sino al tratamiento de la técnica dancística empleada, o a los distintos elementos escénicos que hay en la obra. Por otro lado, la evolución de la Danza Española, como arte autónomo, por medio de mecanismos empleados anteriormente por otras Artes Escénicas. Mecanismos tales como postulados teóricos, o corrientes artísticas específicas de un periodo histórico. Todo ello ha quedado evidenciado a lo largo de las páginas anteriores, que nos han descrito caminos evolutivos paralelos por parte de distintas disciplinas dancísticas, motivados en ocasiones por las mismas necesidades de autonomía y autoconcreción.

La Danza Española forma parte de una familia artística tan antigua como el Hombre (la manifestación artística y humana de la Danza). En su caso concreto, podemos afirmar que la Danza Española es una rama dancística de las más ricas del mundo. El especial entorno geográfico, histórico y cultural de su gestación, hacen de ella un patrimonio cultural para España valiosísimo. Es por todo ello, por lo que merece un estudio riguroso y serio en todos sus aspectos (no sólo el de sus ballets narrativos, que ha sido objeto de esta publicación)»

ÍNDICE

Búsqueda y Pasión, por José Antonio Ruiz.

INTRODUCCIÓN.

CAPÍTULO I.

LA DANZA ESPAÑOLA Y LA NARRATIVA ESCÉNICA.

CAPÍTULO II.

RELACIÓN ENTRE EL TEXTO Y LA ESCENA EN LA DANZA ESPAÑOLA.

I. Introducción al estudio de la transducción literaria dentro de las Artes Escénicas.

II. La escenificación de una obra literaria en la Danza.

III. Análisi de la transducción literaria de los ballets de Danza Española.

CAPÍTULO III.

LOS BALLETS NARRATIVOS DE DANZA ESPAÑOLA.

I. La técnica de la Danza Española al inicio del siglo XX.

II. El contexto cultural de las Vanguardias y su conexión con la Danza Española.

III. La interdisciplinaridad emergente de la época.

IV. Antonia Mercé.

V. El Amor Brujo, ballet dramático vanguardista por excelencia.

CAPÍTULO IV.

EL SOMBRERO DE TRES PICOS.

I. Antecedentes literarios del libreto de Martínez Sierra.

II. Estreno por Los Ballets Rusos de Diaghilev, 1919.

III. El ballet de Danza Española El Sombrero de Tres Picos, de Antonio Ruiz, 1981.

REFLEXIONES FINALES

Bibliografía.

Anexo I – Concepto de Repertorio en Danza Española.

Anexo II – Glosario.

 

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Inés Hellín Rubio, 2015. ADE, 2016. 336 páginas. 23 €.

 

 

Voces acalladas

Que se me pudra en la boca

el pan que coma

aunque lo haya ganado

con el sudor de mi frente;

que se me enturbie en los labios

el agua que yo beba

aunque lo haya ganado con justicia;

que se nos sequen las frondas

cuyas sombras nos alivian

aunque el ardor del estío

nos abrase nuestras pieles delicadas.

Que mi paz satisfecha

se convierta en batalla.

Que desnudo me encuentre ante el mundo

sin mis vestidos tres veces justos.

Que se me clave la voz en la garganta

si no es para denunciar la injusticia,

para dar voz a aquellos que un día

sintieron la suya acallada,

mercancía sus cuerpos,

moneda su trabajo.

Y cuando nadie olvide esas voces,

cuando nadie haga volar las libélulas

que pueblan los poemas embusteros

que ganan los premios amañados;

cuando alguien defienda a los pobres

y clame con ellos en todas plazas;

cuando vea que en la noche del mundo

ni un sólo mendigo tirita de frío,

ya la rosa volverá a ser bella,

dormirá sereno el trigo sobre el surco

y mi corazón esbozará una sonrisa

y recorrerá , codo con codo, de nuevo,

las anchas avenidas que otros poetas abrieron

en la noche cerrada de la miseria.

 

Este es el poema que abre el libro de Luis Julio González Platón y que da voz a los miserables, a los pobres invisibles y mudos de la tierra: lo sagrado de la poesía se mezcla aquí con lo profano de un mundo deshumanizado que evidencia la tragedia que es vivir en los extremos, esos márgenes entre los que se desarrolla la vida y que no deberían ser sobrepasados más allá de especulaciones literarias, filosóficas o religiosas. Quizá por ello el autor escoge una estructura de oración, un tono bíblico que dota a sus poemas de un sentido trascendental.

Hace ya algún tiempo que el autor -uno de esos autores cercanos que merecen tanto la pena- me acercó un primer borrador de lo que luego sería este VOCES ACALLADAS. Ya imaginaba que sería un buen trabajo pues así me parecieron LA ESQUINA ROTA y ANTIFONARIO DE LA LIÉBANA. Y, efectivamente, el pasado día 22 de octubre hicimos una actividad en la librería a partir de este poemario, en la que las voces contemporáneas de algunos buenos amigos y la imagen proyectada de videos de denuncia social protagonizaron la tarde. Fue una forma de reconocer desde la librería la calidad de este poemario molesto, accesible e ineludible.

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Luis Julio González Platón, 2015

Ediciones Tantín, 2016.

87 páginas. Pvp: 10 €.

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También disponible en el aula de teatro La Guardería, de Esther Pérez Arribas y su compañía de teatro Pie Izquierdo.

C/ Sinagoga s/n. Valladolid.

Para la voz humana.

ÍNDICE

UN (TRAS)LÚCIDO SILENCIO:CAUSAS Y ORÍGENES DE UNA DESPARICIÓN, POR MARTA LÓPEZ VILAR.

BIBLIOGRAFÍA.

PALABRAS PREVIAS.

 

(TRAS)LÚCIDAS.

ESPERANZA LÓPEZ PARADA.

AURORA LUQUE.

SUSANA RAFART.

MIREN AMUR MEABE.

ROSANA ACQUARONI.

ISABEL BONO.

GUADALUPE GRANDE.

JOSEFA PARRA.

ADA SALAS.

CRISTINA MORANO.

NURIA RUIZ DE VIÑASPRE.

YAIZA MARTÍNEZ.

ESTHER MUNTAÑOLA.

BEGONYA POZO.

MIRIAM REYES.

OLGA NOVO.

CARMEN CAMACHO.

ARIADNA G. GARCÍA.

CARMEN GARRIDO.

LEIRE BILBAO.

SANDRA SANTANA.

VANESA PÉREZ-SAUQUILLO.

ERIKA MARTÍNEZ.

ESTHER GIMÉNEZ.

LUCÍA DE FRAGA.

LAIA LÓPEZ MANRIQUE.

SOFÍA CASTAÑÓN.

LOLA NIETO.

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO.

Tengo de la mano un bonito volumen de Bartleby Editores. Se llama (TRAS)LÚCIDAS: Poesía escrita por mujeres (1980-2016), como dice la editora -Marta López Vilar-, poesía alejada de los patrones creados por una historia sociocultural masculina.Esta es la cuestión: se trata destacar los trabajos de quienes aún tienen poca visibilidad pero, sobre todo, se trata de hacernos llegar a los lectores en general poemas que parten de sensibilidades distintas a lo imperante y que invocan otros futuros, otros deseos.

Precisamente la introducción nos lleva por caminos poco o nada transitados -Dónde quedan las mujeres del 27, se nos dice- y López Vilar recupera muchos nombres que apenas han ido apareciendo más allá de diferentes antologías de poetisas: Cristina Lacasa, María Beneito, Julia Uceda, Acacia Uceta, Aurora de Albornoz, Elvira Lacaci, Ángela Figuera, Carmen Conde, Angelina Gatell, Elena Martín, Lucía Sánchez, Ernestina de Champouci, Concha Zadoy, Josefina de la Torre, Susana March, María Romero, María Cegarra, María Teresa de León… muchos de sus poemas podemos encontrarlos en otra antología que tengo cerca: POESÍA Y YO: poetas en español del siglo XX, que editan para Visor Raquel Lanseros y Ana Merino.

La editorial Renacimiento publicó en 2006 una antología que se mueve por los mismos márgenes temporales que (TRAS)LÚCIDAS. Es un estudio y antología comentada de la poesía escrita por mujeres (1970-2005). Se titula CON VOZ PROPIA, al cuidado de María Rosal. Es evidente que hay nombres coincidentes en los dos trabajos, pero es muy llamativo que sean tan pocos: Rosana Acquarón, Guadalupe Grande, Josefa Parra y Esther Giménez. Entre ambas antologías hay un centenar de poetisas, la mayoría de las cuales aparece en la recopilación de Renacimiento, edición más detallada en casi todos los sentidos.

Otra curiosidad es que ninguna de las editoras de estos tres ediciones -que también son poetas- aparecen antologadas en las obras de las otras, salvo Ana Merino, que sí está en el trabajo que comentamos, en el que me centro en adelante.

(TRAS)LÚCIDAS  es un libro que parece pretender la claridad de la que hasta ahora adolece la publicación de poemas escritos por mujeres. Es una edición fácil de abordar, letra grande, en la que no hay que bucear: no es un estudio sesudo para el que entrenarse primero: es una recopilación de poemas que leer. Un total de 29 poetas con breve introducción biográfica. Yo he abordado a Nuria Ruiz de Viñaspre (Logroño, 1969), que ha publicado ya una docena de poemarios: EL TEMBLOR Y LA RÁFAGA en 2016. De este último es la mayor parte de sus poemas recogidos, no muchos: seis. Será capricho o puede que necesidad de cerrar el relato de esta reseña, pero creo que su poesía (que indaga el yo a menudo desde una postura metapoética) hace honor a una de las frases que más me han gustado de la introducción de Marta López: Las mujeres adquieren una esencia traslúcida que navega entre la presencia y la ausencia.

Y sigue López Vilar: El objetivo de estas páginas previas es intentar hacer un ejercicio de memoria literaria sobre el por qué de esa injusticia que siempre ha acechado a la literatura hecha por mujeres en la historia.

Cierro con un poema de una de tantas autoras olvidadas. Esperemos que nuestras contemporáneas corran mejor suerte. Por ellas y por todos los demás: para la voz humana.

 

FUSILAMIENTOS

(Posguerra)

A Meliano Peraile, años después.

 

No, no puedo olvidarlo. Es en la linde

aún indecisa de la aurora. Siento

como si fuera ayer la voz del viento

-¿es voz a alfanje?- que mi sueño escinde.

 

Mi sueño roto en el perfil del día

una vez y otra vez. Y allá, en la arena,

madruga ensangrentada la azucena

y exhausta besa la ribera fría.

 

Oigo la muerte. Ocupa mis oídos

la trágica manada de estampidos

que al alba irrumpe cotidianamente.

 

Viene del mar. Mis días infantiles

son un duro horizonte de fusiles

que me persigue encarnizadamente.

Angelina Gatell, del libro Noticia del tiempo.

TRASLUC        Bartleby Editores, 2016. 378 páginas. 17 €.

 

 

 

Muy ilustre Molière

Próximo jueves dramático de risa. Molière. Personalmente no me hace mucha gracia su obra, claramente caduca, pero últimamente y gracias a Esther Pérez Arribas me está dando por reconocer la figura del dramaturgo y actor francés -que sólo desde la ignorancia no podría reconocerse- y creo que esta última lectura la voy a afrontar con ilusión.

Morboria (que hasta la fecha me ha aburrido más que el propio Molière) representa EL BURGUÉS GENTILHOMBRE el próximo viernes 22 de julio en el festival Olmedo Clásico. Por experiencia diré que tiene al público ganado y, es curioso, a mi también me gana antes de que todo empiece: su promesa burlesca, grosera y pelín escatológica es algo que me atrae pero, vaya, llega un momento en el que las promesas se hacen realidad: pasa mucho.

Quiero, sin embargo,prescribir al francés porque es bueno para la salud. A ver cómo lo hago: si el arte es riesgo, si el verdadero artista es aquel dispuesto a jugarse el todo por el todo, aquel que, finalmente, lo lleva a cabo, no creo que haya ejemplo mejor que el de Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673). ¿Que qué tiene esto que ver con la salud de uno? Bah… dejémonos de pamplinas, que cada uno se muera como prefiera.

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Molière, 1670. Mauro Armiño, 2015- Alianza, 2015. 400 páginas. 12, 20 €.

Tus hijos serán reyes.

Empezamos por aquí la nueva temporada de JUEVES DRAMÁTICOS, esa iniciativa que partió de Benjamín Sevilla, director del festival de teatro Olmedo Clásico, hace ya tres años y que desde la librería desarrollamos con ilusión. Iniciativa, además, que ha sido germen de nuestra LUCES DE CANTINA.

Será la primera vez que leamos MacBeth, de quien ya pudimos ver la versión de Pimenta y  que espero sea superada por su antecesor en la dirección de la CNTC: Eduardo Vasco. Ya nos ha advertido de que Noviembre Teatro viene con su piano.

Esta tragedia de mal fario, negra y mágica, en la que nos introduce Ángel-Luis Pujante la vamos a leer en su edición en Austral, una editorial histórica que lleva cuidando de los clásicos desde hace 75 años y que cuenta con un catálogo referencia de obras teatrales de todos los tiempos. Formato y precio manejables. Son sus virtudes.

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William Shakespeare, aprox 1606.

Ángel- Luis Pujante, 1995. Austral, 2015. 160 páginas. Pvp 7.95 €.

 

 

Cita con lo invisible

Lástima que en la librería Los Editores no llevara Mestre sus acuarelas encima. Y suerte que tengo una dedicatoria un tanto diferente a las que él suele hacer: con una pluma y una copita de agua este dibujo recuerda más a las cenizas.

Precisamente con Juan Carlos Mestre terminamos el pasado lunes 30 de mayo la primera temporada de LUCES DE CANTINA (en Casa Chichí), esa cita semanal con autores de distintas nacionalidades y estilos y en la que compartimos un vino, una cerveza o una infusión. Este verano empezaremos a preparar la segunda temporada que casi podría llamarse tercera pues tuvo en la primavera de 2015 su germen o preludio. Es una de las actividades de la librería que más me satisface, y creo que los amigos que participan de ella también disfrutan mucho.

LA CASA ROJA es un poemario que descubrí en 2009 y con el que descubrí a este poeta de Villafranca del Bierzo multidisciplinar para quien «la poesía es lo que permanece -apenas una huella interpretable- tras haberse  apagado lo oído  en el fuego donde conversan las llamas». Y así sucesivamente maravilloso.

 

La casa roja

Juan Carlos Mestre, 2008. Calambur, 2008. 170 páginas. 15 €.