Mayorga, Camps y Dostoievski en Radio Medina.

CRÓNICAS DE LA RADIO (LA SER, MEDINA)

A continuación un primer episodio de miscolaboraciones habituales con Raquel Chamorro, a la que visité por primera vez el viernes 23 de enero en su estudio. Para hablar de libros, claro. Publico aquí el guión sobre el que se desarrolló nuestra conversación:

Parece que viene el frío. Libro y chimenea puede ser un buen plan mientras se mira la nieve caer (ya veremos si cae). Y si no tienes chimenea pues una estufita puede ser plan alternativo. Y si no tienes estufa pues te pones cerca del radiador. Y ya no sigo con supuestos que en nada ayudarían a otras realidades.

No te puedes imaginar, Raquel, cómo está mi librería. Si digo patas arriba no exagero. Aún sigo con la resaca navideña y tengo libros perdidos, muchos descolocados… se cruzan los devueltos con las novedades que llegan…algún día tendríamos que hablar de los viajes de los libros porque lo suyo es muchas veces una auténtica Odisea…

De entre las novedades que aún no hemos hojeado pero tienen buena pinta yo destacaría (hay que tener en cuenta el olfato del librero siempre, ya sea para aceptar su prescripción o huir de ella basándose en la disparidad de criterio) estas:

Despedida, de Julian Barnes (traduce Jaime Zulaika), exploración memorística recién iniciada la ochontena y conocido en general por obras como El loro de Flaubert y para mí en particular por el ensayo sobre arte Con los ojos bien abiertos.

También en Anagrama me llega estos día la cuarta edición (la primera salió en 2001) de Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb (con traducción de Sergi Pamiés), que como en otras obras suyas afronta lo biográfico desde cierta forma de fabulación muy personal con la que va mitologizando (a lo mejor me estoy inventando esta palabra, ¿eh?) sus memorias. Aquí un bebe disconforme con lo que le ha tocado y obsesionado con el agua adopta la forma de tubo. Ella nació en Japón e, hija de diplomático, ha llevado una vida (internacionalmente) itinerante.

Algunas curiosidades como el poemario antológico que en Visor han publicado Isabel Gemio (la de la tele) con el propio Chus: en realidad una antología de reconocidos poetas; el por lo visto/oído (y aquí hay tocinete para divertirse un rato) un tanto inoportuno Premio Nadal que David Uclés ha recibido (creo que no se puede decir contratado, así que no lo digo) por La ciudad de las luces muertas, que tiene tres sílabas menos que La península de las casas vacías. Me refiero al título: la novela es visiblemente más corta.

La última vez que he hablado contigo, Raquel, ha sido el jueves 8 de enero. Pues bien, estaba leyendo esa noche en la cama los diarios de Chirbes, en los que el autor comentaba el reconocimiento a su novela Crematorio con el Cálamo como libro del año 2007 (un libro sobre el que el autor tenía muchas dudas) y a la mañana siguiente me desperté con la noticia de la concesión de este premio, en su versión al conjunto de su carrera, a Leila Guerriero, que debió de haberse producido la tarde de ese día 8, mientras tocábamos y cantábamos canciones de Facundo Cabral, Jorge Cafrune y Mercedes Sosa. Eso después de haber estado charlando largamente sobre su libro La Llamada, que es una de la lecturas de nuestro Club, y que esta temporada tienen como tema Voces en primera persona.

Hablando de premios aragoneses me llega notificación de la editorial vallisoletana Páramo en la que cuenta que el libro del leonés Vicente Muñoz Álvarez El hombre de mimbre (antología poética) ha sido reconocido con el Premio de la Crítica de Aragón. Parece que ahora anda en reimpresión pero en breve estará de nuevo disponible en las librerías.  

Y precisamente de entre los libros que han llegado recientemente a las tiendas de libro (¿a ti te gusta “tienda” de libro?: yo creo que hay que reivindicar la librería como tienda de barrio o tienda de pueblo: otro por cierto: estos días la noticia del cierre de Tipos infames, una librería que reivindicaba su papel de lugar de encuentro de los vecinos de Malasaña, en realidad tan expulsados del barrio como la propia librería)…bueno, decía que de entre las novedades (por seguir hilando) nos llega la edición en España de Los suicidas del fin del mundo, obra original de 2005, crónica de voces dolientes alrededor de un trágico suceso en la localidad argentina de Las Heras, paisaje yermo que Leila Guerriero (volvemos a ella para acabar este bloque) convierte en parte fundamental de la narración.

Y si te parece nos centramos un poco más en tres libros no sin antes pasar brevemente por un ensayo de Juan Mayorga, que ya se publicó hace algunas semanas y titulado Revolución conservadora y conservación revolucionaria, sobre política y memoria en Walter Benjamin, y que no he tenido tiempo de hincar el diente como me hubiera gustado, entre otras cosas porque es un libro exigente. En confrontación con las obras de Jünger, Sorely y Schmitt Mayorga se pregunta a través del filósofo alemán por nuestro deber con el pasado, con la memoria de las víctimas como fuerza para la construcción de una política para la humanidad.

Pero hablando de este filósofo, matemático y, como sabemos, reconocidísimo dramaturgo os cuento que la editorial segoviana La uña rota ha publicado recientemente lo último suyo: Los yugoslavos, una obra en la que nos encontramos con algunos de los motivos principales del teatro de Mayorga, como la búsqueda (el uso) de las palabras adecuadas y su relación con la realidad (y con el pensamiento, etc… el Mayorga filósofo nunca se oculta), los silencios, los mapas… una historia que empieza con Martín, el propietario de un bar, y Gerardo, cliente ocasional, entre los que media un encargo curioso: Martín necesita recuperar a su mujer (silenciosa) y cree que Gerardo puede hacerlo porque ha oído (algo que en realidad no debería haber pasado) la conversación que este ha tenido con un amigo al que ha logrado reconfortar con  buenas palabras. Y pongo aquí en cursiva de lo de buenas porque es algo sobre lo que la obra también pregunta. Lo que podemos leer es una búsqueda en varios planos con un lenguaje coloquial y supuestos provocadores que nos hablan de la imposibilidad de nombrar y de llegar a los lugares que ya no existen. Es una lectura que se bebe en unos cuantos minutos y que pienso que merece la pena que esté en la biblioteca personal de todo amante o seguidor de la obra de Mayorga, como el resto de la suya publicada en cuidadísima edición (por cierto, prologada por la ensayista de arte contemporáneo Estrella de Diego).

Por seguir también con la importancia del cuidado y el uso de las palabras voy a hablar de un libro publicado en 2025 pero que podemos considerar reciente. Se trata del ensayo de la filósofa y catedrática Victoria Camps La sociedad de la desconfianza y que nos puede dar algunas pistas no sólo sobre lo que los políticos tendrían que hacer para recuperar la confianza perdida por parte de los ciudadanos-votantes sino -más importante-  cómo trabajar en nuestro propio carácter como personas para emprender la tarea (necesariamente común) de la convivencia. Es un libro exigente en el sentido de que habla claro de la necesidad de cultivar y poner en práctica las virtudes individuales para hacer de la libertad un proyecto colectivo (y que diferencia claramente del neoliberal libertinaje que muchas veces pretenden las clases pudientes y cuyo relato pueden adoptar y de hecho adoptan los menos favorecidos en según qué circunstancias) y nos habla, en definitiva, de responsabilidad colectiva. Y, sin embargo, no es un libro exigente en el hecho concreto de afrontar su lectura, ya que esta resulta muy estimulante y apegada a la realidad. Nos interpela con cuestiones que nos preocupan y sobre las que nos expresamos habitualmente y en ambiente distendidos pero, nos dice Camps, hay que ser serios: la palabra que sea constructiva, y la acción virtuosa.

Y ya sí que para terminar quiero recomendar la última traducción (calentita, calentita) que de Jorge Ferrer Arpa editores acaba de sacar de Memorias del subsuelo, del autor Fiodor Dostoievski y que justo ahora estoy leyendo. Comentaba el otro día con un amigo la modernidad (contemporaneidad) del título y hace unos días me decía mi hija que a un amigo suyo le gustaba mucho Dostoievski. Lo que estoy descubriendo últimamente es que se trata más bien de un fenómeno en redes. Hablamos de uno de los autores que seguramente con más empeño ha ahondado en las zonas oscuras del alma logrando una obra realmente sombría y en el que la maldad y las debilidades humanas son tema central. Si pensamos en una posible evolución de las lecturas desde las sangrientas historias infanto-juveniles de acción, aventuras, épica, y en general de cierta oscuridad más bien cándida (y que por cierto se siguen consumiendo en la adultez) los viajes que a uno toca emprender a partir de cierto grado de madurez seguramente son los que te propone Dostoievski, un autor con una incuestionable potencia narrativa, que sufrió mucho y cuyo existencialismo ha influido en filósofos y literatos posteriores.

ENLACE AL PODCAST.

El patrimonio del concejo.

Tengo un amigo que dice que miro poco la calle por la ventana de la librería, pero a mí me gustaría poder ver -oculto, anónimo- desde el lado de fuera del cristal a quienes estuvieran dentro. Igualmente me gusta ver desde una esquina de la butaca -muy atrás- al público que entra y al que sale de un función teatral de mi compañía. En ambos casos siento que otros están participando de algo mío sin saberlo ellos.

WhatsApp Image 2019-10-17 at 20.27.07

Irremediablemente en la pomada y percibido más de lo que me gustaría, el pasado jueves tuve que presentar un par de cosas. Una fue la nueva temporada de actividades, con las programadas para lo que queda de octubre: véase un concierto de Álvaro Gómez (sábado 19, que ya ha sido), la proyección de la peli «El filandón» (jueves 24) y un magosto poético con Luis Díaz, Irene DeWitt y Javier Campelo (jueves 31). A Javier Campelo le doy las gracias porque viene a la librería con una sonrisa sincera de confianza, como si entrara en un refugio. Se equivoca en la apreciación, pero lo hace porque quiere. Julián González peca de lo mismo y ambos irán al infierno, acompañado de algún que otro librero. Seguro.

Tocaba presentación de libro con  Jesús Anta, investigador de ingenierías vernáculas y de arquitecturas civiles y populares que ha realizado varios trabajos y en La tienda de Lope presentó hace dos años «Pozos de nieve en la provincia de Valladolid», pero que también tiene publicado un estupendo volumen sobre las fuentes de Valladolid y es coautor de una historia del barrio de Belén, y de un libro sobre Tiedra. Administra el blog «La mirada curiosa», colabora en «Onda Cero Valladolid» con el programa «Velay», y tiene una sección fija los martes en el periódico «El día de Valladolid» llamada «Callejeando». Viene a vernos a Olmedo y de paso nos cuida. La vez anterior con una exposición que él solito montó con fotografías hechas en los pueblos de Valladolid a propósito de sus trabajos sobre ingenierías del agua. Fue en la torre del reloj. A Jesús le doy las gracias porque sabe lo que hace y hace mucho, porque recorre caminos útiles y atiende las orillas.

WhatsApp Image 2019-10-17 at 20.29.02

En «Patrimonio del concejo» nos acerca algunas formas de vida -no siempre lejanas- a través de su investigación, no ya tanto en los distintos archivos institucionales -que también- como en  su caminar y conocer las historias de los vecinos de distintos pueblos. Así que sí, es también un libro de historias que, como él dice, hay quien decide leer de un tirón aunque está dividido por capítulos que explican y dan ejemplo del patrimonio civil y popular vallisoletano según el tipo de construcción, desde las casas consistoriales hasta los chozos y guardaviñas, pasando por escuelas, pósitos, molinos, puentes… y así hasta quince tipos distintos de construcciones que conviene conservar en la memoria y, si aún se está tiempo, en su fisicidad auténtica, para contemplación y uso de estas y de las venideras generaciones.

Es un trabajo muy interesante y que Jesús contó con pasión a las poco más de quince personas que formamos su auditorio ese día. Mi librería está sita en un lugar típico de costumbre castellano-acomodaticia, y bien podría entrar aquí a desarrollar cierta paradoja que se produce entre la rica costumbre perdida precisamente alrededor de estas construcciones que ya no se usan en los pueblos y un arraigo exarcebado a las pocas que quedan, y que tienen que ver con la fiesta fácil y religiosa. Pero en este párrafo debe quedar constancia, sobre todo, de la apasionada exposición de Jesús a propósito de un patrimonio que quedó fuera de la mitología histórica con la que fueron alimentados castillos, palacios, catedrales y otros símbolos del poder, y que explica mejor que estos la vida que históricamente se ha desarrollado en los pueblos, precisamente porque su razón era principalmente utilitaria, para el concejo, para el común.

WhatsApp Image 2019-10-21 at 13.47.49

En edición lujosa de la editorial Páramo, con papel de un gramaje más que considerable, cosido y tapas fuertes entreteladas y con portada de Sierra, yo ya me hice con un ejemplar dedicado por Jesús.

 

 

 

 

 

La casa de ellos.

Hace ya algunas semanas que Julián y Javier visitaron la librería. Nos juntamos, pues, tres jotas en la sala de estar de La tienda de Lope, románticas defensoras de la edición impresa en papel, sabedoras de que nuestra batalla está ganada de antemano pero recreadoras de la tensión de estos tiempos entre lo analógico y lo precipitado, entre el fondo y los fuegos de artificio, porque son cuestiones que importan en cuanto a su proceso y lo que van a suponer más allá de si el libro va a sobrevivir, cuya respuesta es, evidentemente, que sí.

páramo

Julián y mi tocayo Javier tienen una distribuidora de libros, que es lo menos romántico del mundo del libro, la verdad. La mentira es que  la distribución de libros no pueda tener una mirada interesante, propia, incluso artística, más allá de la obtención de beneficios. LA SOMBRA DE CAÍN es una distribuidora independiente de libros que, además, representa a editoriales independientes, «aliadas y compañeras de viaje». Su vínculo con Valladolid y su provincia, con Castilla y Léon, más que estrecho podríamos decir que es necesario. También trabajan con editoriales y librerías de la comunidad de Madrid.

Y de entre las editoriales he de nombrar en este primer artículo a PÁRAMO, ya que es, a su vez, la editorial de mi tocayo Javier y, por otro lado, el sello que publica el libro del que hablamos: LA CASA DE ELLOS, de Carmen del Río Bravo. Dentro de la colección de narrativa de esta editorial cuya implicación mayor parece estar en la memoria, en la cultura como tradición y folklore con la intención de alumbrar los nuevos caminos hacia el futuro.

río bravo

Los relatos de este libro no van más allá de lo cotidiano de unas cuantas vidas ordinarias. Sí que va, sin embargo, más acá, y el juego de Carmen del Río Bravo profundiza hasta lo esencial a partir de escenas que lejos de caer en lo anecdótico buscan explicar algo de nuestra naturaleza humana. En ello también va lo poético del asunto: Carmen del Río enchufa el microscopio literario para enfocar bellezas esenciales, no siempre agradables, a veces dramáticas o incluso deleznables, pero de un indiscutible atractivo estético y moral. Se da al juego, a la suposición y nunca renuncia a la sobrecogedor de lo íntimo.  Así que ojalá pudiera tener a Carmen del Río comentando su obra en mi librería, en esta preciosa edición de relatos cortos y microrrelatos, que se leen a pequeños sorbos y con el placer de quien cata algunas historias bien aliñadas. 

casa ellos

Editorial Páramo. 155 páginas. 12 €.