Sueños

Hace ya 20 años que descubrí la editorial Atalanta, el proyecto de Jacobo Siruela (Ediciones Siruela) que contiene uno de los catálogos más originales, coherentes y de mayor calidad del panorama español. Por aquel entonces leí “El fuego secreto de los filósofos”, uno de los libros que La tienda de Lope seguimos recomendando porque forma parte de nuestro “fondo permanente”. Aquel libro del británico Patrick Harpur proponía una historia del pensamiento a través de sus imágenes y de los fenómenos que habían influido necesariamente en la historia del pensamiento más y menos oficial. Leer textos como el de Harpur o el del propio Siruela en el bello y cálido formato que supone su edición, cuidada hasta el más mínimo detalle tanto en su diseño como en la elección de papel, elección de guardas, imágenes, cosido (¡cosido!), bellas ilustraciones, índices bibliográfico y de imágenes que ilustran toda la lectura, bibliografía complementaria y, en fin, una maquetación pensada para el placer es algo a lo que los buenos lectores no deberían renunciar aunque haya que pagar 28 €…

Jacobo Siruela, 2024. Ediciones Siruela 2024. (Varios traductores e «iluminadores»). 396 páginas. Pvp: 28 €.

Lo que uno se encuentra en su interior es, podríamos decir, una reivindicación del mundo onírico como parte fundamental de la realidad individual y, por supuesto, colectiva, capaz de influir directamente en nuestra vida de vigilia cuando no en algunos acontecimientos históricos y -por tanto-en la Historia misma. Un tranquilo paseo por experiencias que van desde las clásicas incubadoras de los griegos en las que se invocaba al dios Asklepios hasta la cada vez más evidente disolución de barreras que desde una mirada positivista de la ciencia tradicionalmente habían separado imaginación y realidad. Digamos que hay una crónica de personajes y hechos que han acontecido históricamente, incuestionables (como la resolución en sueños de problemas científicos), y hay una parte más puramente de ensayo y pensamiento que no dejamos de leer en los relatos histórico/biográficos pero que se despliega de manera explícita en la última parte del libro, contra un posicionamiento sistemáticamente escéptico respecto al mundo no material que respondería más bien a actitudes gregarias por un lado y que, por otro, la propia ciencia empieza ahora a contemplar con las teorías vigentes y en desarrollo en estos momentos, desde la relatividad, la teoría de cuantos y su principio de incertidumbre o la de cuerdas. En estos tiempos en los que la física asume que la materia puede ser y no ser, estar en varios lugares a la vez y propone multitud de dimensiones para explicar un espacio sin tiempo atender a preocupaciones como la conciencia o la muerte desde puntos de vista inmateriales parece pertinente.

Han Kang, 2011. Random House, 2023. Traducción de Sunme Yoon. 176 páginas. Pvp: 19,90 €.

Como leo mucho más de prisa de lo que escribo aprovecho para introducir brevemente otra de mis últimas lecturas: “La clase de griego”, de la Premio Nobel Han Kang. Lo más llamativo es, sin duda, lo desagradable de tomar entre las manos un libro editado de manera tan descuidada, que se cae de las manos a pesar de apenas tener peso (papel de ínfima calidad) porque las tapas se resbalan en la grimosa imposibilidad de mantenerlos en la posición deseada: el horror, al más puro estilo IndustriaculturalRandomHouseMondadoriexperienciadeconsumorápidoétc… Tan rápido se lee el libro de la coreana que lo comencé de nuevo nada más terminarlo. Había algo en su lectura que creaba expectativas y una sensación de que se me escapaban cosas que podían importarme. Y, efectivamente, este encuentro entre una mujer sumida en el silencio y su profesor de griego antiguo, quien está perdiendo la visión, es una confluencia de voces improbable, pero posible y necesaria, escrita con una prosa poética y cargada de preguntas sobre nuestro propio acontecer, sobre la fragilidad de la vida y su sentido,  y es también un respetuoso (responsable) ejercicio de humanismo en el que sus personajes, que somos todos los lectores, trascienden a través de las palabras, que nos permiten ser pero que también nos engullen. Por justificar que este comentario comparta entrada del blog con “El mundo bajo los párpados” diré que los sueños de los personajes están muy presentes y son fundamentales. En uno de sus pasajes dice el profesor de griego: “Y confirmo, con calma, que no tengo adónde ir, salvo al mundo de los sueños”. También pienso que a ambos autores les gustaría leerse.

Libro con trance

Joan Didion, 2005. Editorial Random House, 2016. (Traducción de Javier Calvo). 190 páginas. Pvp: 18,90 €

El libro con el que he cerrado las lecturas de verano me ha decepcionado bastante, seguramente porque esperaba algo, algo que quizás yo mismo me había prometido y que ahora no sabría decir qué es. «El año del pensamiento mágico» es un libro superficial porque, en realidad, no cuenta nada nuevo (sobre la experiencia de la muerte de alguien cercano) y tan sólo se salva por lo que de salvador debió de tener para la propia autora, Joan Didion, el escribirlo. Es una afirmación que puede parecer frívola en boca de quien hace pocas semanas ha disfrutado mucho leyendo el cuarto libro de la serie autobiográfica de Karl Ove Knausgard. Pero me sentí acompañado con el noruego y en un mundo diferente pero muy predecible con la norteamericana. El momento histórico del lector puede importar mucho y, afortunadamente, no he pasado por un trance como el de la autora. Quiero decir, pues, que quizás este (reconocido, premiado, muy recomendado) libro sí pueda ser un buen compañero para según qué lectores. Me lo pregunto.

Este libro de memorias -no sé por qué la contraportada apunta que memorable- narra la muerte del marido de Joan Didion en el salón de su casa una noche en la que se disponen a cenar juntos, así como sus vivencias de todo el año que transcurre después, meses durante los que el proceso de duelo no acaba de comenzar porque debe atender a su hija gravemente enferma y por momentos también al borde de la muerte. Prosa eficaz, muy a la norteamericana manera: disculpen la obviedad. Pero se lee despacio porque aunque la autora no lo pretenda la narración está llena de clichés y uno se atasca ante lo de siempre. Entiendo que esto a ella le daba igual porque se trataba de otra cosa. Seguramente fue una mujer valiente, pero no veo valentía ninguna en escribir un libro como este (contra otra de las vagas y manidas consideraciones de la contraportada) y, en todo caso, ese no puede ser nunca un valor para su lectura. En fin, cosas de la industria cultural.