Pero yo en este artÃculo quiero hablar de las funciones de Olmedo Clásico. Es lo que más me importa. En realidad es lo que más importa a la mayorÃa. En proporción se sigue programando mejor en el CAE San Pedro, tanto las funciones de teatro inmersivo de la compañÃa LOS NÚMEROS IMAGINARIOS como la función infantil de TROPOS TEATRO DE TÃTERES estuvieron a una altura sobresaliente, especialmente la primera.
Un momento de a función en el CAE San Pedro de «Hamlet entre todos», con el público participando. (FOTO: PÃo Baruque)
Hamlet entre todos dura más de cuatro horas y sin embargo es bastante probable que el espectador que se atreva a pasar por alto este aspecto a primera vista fronterizo o que, despistado, no se haya percatado de ello, no mire el reloj en todo el tiempo de la función, de duración aproximada porque nunca pasa lo mismo o, mejor dicho (¡teatro!), lo que pasa en la representación es palpablemente diferente cada vez. El director, Carlos Tuñón, abre la posibilidad al espectador de experimentar la tragedia de Hamlet desde el pellejo de uno de los personajes principales: Ofelia, Gertrudis, Horacio, Claudio o el propio rey asesinado por este último. Esa vivencia en primera persona es una posibilidad que el equipo de LOS NÚMEROS IMAGINARIOS brinda amablemente y de la que se puede o no hacer uso porque, efectivamente, en cualquier caso uno va a disfrutar de una interpretación mayúscula a unos centÃmetros de sus narices. El equipo de la producción tiene un control total de la función, atienden a los espectadores con mimo y les permiten decidir y disfrutar lo que prefieran. Y es inevitable disfrutar siempre de una interpretación deliciosa y conmovedora en la que Alejandro Pau se rompe y recompone mil veces y hace otras tantas transiciones, canta, toca la guitarra y lucha con el convencimiento de quien está sufriendo un dolor no sólo incontenible sino, además, inexpresable… Una experiencia gozosa y que ha sido lo mejor de este festival sin ninguna duda.
Y LOS SUEÑOS SUEÑOS SON, adaptación infantil de Calderón por la compañÃa»Tropos teatro de tÃteres» (FOTO: PÃo Baruque)
Que dos de los cuatro mejores (si alguien prefiere cinco, y me parecerÃa excesivo decir seis) espectáculos del festival correspondan a las secciones no generalistas, es decir, a aquellas que más tienen como cometido complementar el programa oficial que ser ellas mismas sustanciales, deberÃa ser otro tema a reflexionar. Por seguir hablando de funciones digo que otra de las principales de este festival es que los olmedanos aprendan las claves del clásico para poder disfrutar de ello, para poder criticar, debatir, conversar, provocar y ser provocado… y sinceramente pienso que el festival lo ha conseguido. Hay ahora un número de olmedanos interesados en el teatro clásico que hablan de teatro clásico y arrojan sobre ello su propia mirada. Es un proceso de años y quizás sea este un buen momento para que las propuestas alternativas se potencien hasta convertirse poco a poco en lo oficial, por aquello de avanzar como espectadores, ahora que hace tiempo que supimos, por ejemplo, que grandes producciones, caras de la tele y buen teatro no son lo mismo, aunque a veces coincidan: el propio festival nos ha enseñado esto a los del pueblo.
«Commedia», de la compañÃa CONTRAPRODUCIÓNS, a partir de un texto de Goldoni. (FOTO: PÃo Baruque)
Otra de las funciones más notables de la corrala y de todo el festival fue la Comedia Aquilana, de Nao d´Amores en coproducción con la CNTC. Ana Zamora y su equipo volvieron a poner sobre las tablas un texto prebarroco, esta vez de Torres Naharro, para delicia del público presente: un caramelo de una hora en la que la música, la danza y la expresión acompañan a la palabra teatral, que no sólo cobra vida sino que brilla en esta obra romántica e ilumina un texto que se desarrolla, colorido y vivaracho, a fuerza de maravillosos desequilibrios entre lo inocente y lo pÃcaro. Tengo que verla otra vez.