Claro. Uno trata de hacer justicia siempre a aquellos libros cuya lectura le aportan una vivencia y una posición en el mundo, libros que le ayudan a uno a situarse. Este verano de 2016 pude, por fin, leer el primero de los dos tomos que componen esta magnÃfica edición conmemorativa de los cuarenta años de actividad de la compañÃa Teloncillo, una compañÃa que nació en 1968, es decir, hace casi cincuenta años. Ataco ahora el segundo tomo, que repasa la nueva época de la compañÃa decana del teatro contemporáneo de Valladolid. Y que ahà sigue: en forma y vestida de colores.
Es tan corta mi experiencia entre «escénicos» que tan sólo (des)conozco a la mayorÃa de quienes se convierten en buenos amigos desde hace unos pocos meses y aún enarbolo mi bandera de principiante. La llevo con orgullo y, sinceramente, espero que me dure mucho tiempo: no puedo resistirme al placer de ser el nuevo. No obstante uno no es inmaculado y hay cosas que se saben sin querer. Que Teloncillo es una de las compañÃas con más peso de Valladolid se tiene claro con sólo asomar la nariz a la ciudad. Lo haces y te das cuenta de que sigue siendo una de las que alumbran el camino y de que en ella está el origen de todo el teatro moderno de Valladolid.No hay mucho riesgo en decir que las veteranas Corsario, Rayuela o Azar mantienen una relación de necesidad con aquello que fue -y sigue siendo- Teloncillo, y que aún otras que van ahora abriéndose camino -hablo, por ejemplo, de mi querida Pie Izquierdo– avanzan al rebufo de una trayectoria ejemplar.
A mi amigo R. le gusta decir de Teloncillo que es el gran paraguas teatral que fue dando cobijo a muchÃsimas personas con inquietudes artÃsticas, no sólo teatrales, y supuso a finales de los sesenta y durante los setenta el caldo de cultivo de una movida pucelana que aún da frutos a dÃa de hoy. He leÃdo el primero de los tomos, el que escribe Miguel Ãngel Pérez, Maguil, uno de los históricos teatreros de la compañÃa y de la ciudad, con ensimismamiento. Cómo no cuando el lector debe percatarse de que por ahà pasaron Andrés Trapiello, Juan Antonio Quintana, Eduardo Usillos, Ana Morgades, Jorge León, Julio López Medina, Javier MártÃnez, Fernando Herrero, Carlos Toquero, Javier Semprún, el propio Miguel Ãngel Pérez, Eduardo Gijón, Fernando Urdiales, Toñi Cano, Javier RodrÃguez, Manuel Sierra, Manuel Pérez, Jesús MartÃn, Pepe Guerrero, Julián Salvador, Luis Navarro Sales, Esperanza Herranz, Vicente de la Fuente, Montse Arribas, Jesús Pérez Pérez, Juan José Mato, Jesús MartÃn Basas, José Ãlvarez, Luis Miguel Marigómez, Fernando Santander, Tomás Salvador, nuestro Ãngel Sánchez de hoy… entre otros…

Es un libro lleno de rincones curiosos, fotos sin desperdicio, documentación, balances, peligros… debió de ser una gran aventura y asà nos lo hace llegar la escritura entusiasta de Maguil, las noticias de la censura que no dejaba actuar (me he encontrado con mi admirado Haro Tecglen, gobernador, censor de uno de los montajes del grupo), de la policÃa que paraba actuaciones… una apuesta a todo o nada… y un aprendizaje sobre la marcha que hoy es legado de incalculable valor.
El retablo del flautista, 1973, es el primer montaje de la compañÃa de teatro Teloncillo. En este ya están algunos de los principios básicos que componen su personalidad:colectivismo, compromiso social, riesgo… música en directo, una estética cuidada (Manuel Sierra forma parte del grupo desde el principio). Alejados de posiciones complacientes el itinerario de esta compañÃa que tarda en constituirse porque hace de su construcción una primera etapa, un prólogo que tiene mucho de polÃtico. Ensalada de bandidos (montaje infantil de 1976), Misterio Bufo (1977), América no existe y otros cuentos chinos, Juan Bobo (1981), La ganchitud (1981) y La playa (1987). La dificultad de estrenar este último espectáculo debió de sumarse a otras dificultades que la compañÃa arrastraba y ese año se disolvió y con ello el final del primer libro, que termina con una sabrosa propina: las últimas páginas son fotos de balances y otras anotaciones que el autor pone a disposición de quien lee. Evidentemente, la historia no termina ahÃ:

En 1996 Ana Gallego y Ãngel Sánchez, provenientes de La Quimera, deciden poner en marcha un proyecto artÃstico de infancia y juventud. Quieren recuperar, para ello, la compañÃa Teloncillo, y Antonia Cano y Miguel Ãngel Pérez, Maguil facilitarán la conversión de lo que en ese momento era una asociación cultural en la nueva época de esta compañÃa histórica, tras lo que finalmente fue un paréntesis de nueve años. Asà lo cuenta Isaac Macho en el segundo tomo de este libro de memoria y arte pucelanos. Eduardo Zamanillo (PTV CLOWN) y Pilar López (TEATRO PARAÃSO) están al comienzo de la nueva andadura de Teloncillo como bastón o guÃa.
Muy destacable para mà de esta lectura es la visión con perspectiva de un proyecto con sentido artÃstico: la escenografÃa y los objetos, inspirados en aquel inicio colectivo, de la mano de Sierra, la cartelerÃa, el vestuario, los cuadernos didácticos… dotan a la compañÃa de una unidad que hacen de ella marca indiscutible de empresa -en el sentido amplio del término-, con los objetivos claros y con una base sólida. Una base que en este segundo tomo nos desvela Isaac Macho conforme a colaboraciones y estudios escogidos con cuidado, los proyectos bien asesorados… Hay en esta compañÃa una sÃntesis entre el bagaje basado en los principios básicos de compromiso con lo social y el objetivo más concreto del compromiso con la infancia. Y, de manera transversal, la interpretación y la música, que atraviesan toda la historia de Teloncillo.
Bucear en este libro es dejarse llevar por una corriente que te arrastra desde lo pasional por nuevos cauces, sofisticados, de poéticas infantiles: quiero decir que se percibe un empuje poderoso que permite, sin embargo, recrearse en la visión de los detalles. Yo que, al contrario que la mayorÃa de los de por aquÃ, soy joven, hablé por primera vez con Ãngel Sánchez hace poco más de un año y esto era justamente lo que más me destacaba de su trabajo: la libertad poética con la que Ana Gallego y él desarrollaban sus proyectos escénicos, coloridos y abstractos, musicales y preciosistas.
La propina de este segundo libro es una entrevista a Ana y a Ãngel en la que hablan de todo, de las cosas que no tienen por qué ser teatro pero que no pueden dejar de serlo en boca de dos grandes teatreros. Punto y final de una lectura con muchos hilos que para mà ha sido aprendizaje e ilusión por mi trabajo. Un libro que incluso yo, que no soy dado a grandes vehemencias, insto a que cada teatrero de la ciudad lea y, por supuesto, compre: dispondrá asà en su librerÃa, por mÃnima que esta sea, de buena parte de la Historia Moderna del Teatro en Valladolid. Fundamental.

Miguel Ãngel Pérez, 2016 e Isaac Macho, 2016.
Edita Teloncillo. 2 tomos: 1ª etapa (1968-1987) y 2ª etaa (1996-2016)
Pvp: 25 €
